¿Cuántas horas de clases particulares a la semana necesita mi hijo?

Es la pregunta que más nos hacen las familias en septiembre, y la respuesta honesta empieza por una advertencia: más horas no siempre es mejor. Las clases particulares funcionan cuando complementan el estudio propio, no cuando lo sustituyen. Un estudiante que externaliza todo su estudio al profesor particular aprende a depender, que es lo contrario de lo que buscamos.
Dicho esto, hay pautas claras según el objetivo.
La tabla de partida
| Situación | Horas semanales orientativas |
|---|---|
| Refuerzo general, va bien pero quiere seguridad | 1 hora |
| Una asignatura atascada (aprueba justo o suspende alguna evaluación) | 1,5 a 2 horas |
| Recuperar una asignatura suspensa del curso anterior | 2 horas |
| Dos asignaturas con problemas | 2 a 3 horas (repartidas) |
| Preparación de EvAU o pruebas concretas | 2 a 4 horas en los meses previos |
Son puntos de partida, no recetas: la cifra buena se ajusta tras las primeras semanas, cuando el profesor ya conoce al alumno. Lo importante es la dirección del ajuste: empezar por poco y subir si hace falta funciona; empezar por mucho y recortar deja siempre la sensación de abandono.
Por qué una hora bien puesta rinde más que tres mal puestas
La clase particular tiene un efecto multiplicador solo si entre clase y clase hay estudio propio. La secuencia que funciona es: el profesor desatasca y explica, el alumno practica solo durante la semana, y la siguiente clase corrige y avanza. Por eso:
- Mejor 2 sesiones de 1 hora que 1 de 2 horas. La frecuencia mantiene el hilo; la sesión maratoniana agota y se olvida.
- La clase no es para hacer los deberes. Puede usar los deberes como material, pero si se convierte en "hacer los deberes con ayuda", el alumno deja de entrenar solo.
- El profesor adecuado importa más que la hora extra. Un profesor que detecta la laguna concreta ahorra meses. Así trabajamos la selección en masqueclases: puedes ver cómo funciona nuestro proceso con la asesora.

Señales de que hay demasiadas horas
Si la agenda semanal de tu hijo se parece a la de un ministro, el problema no se arregla con otra actividad más.
- Ha dejado de estudiar solo: espera a la clase para todo.
- No tiene ninguna tarde completamente libre.
- Las notas no mejoran a partir de cierto número de horas (el famoso rendimiento decreciente).
- El estudiante habla de las clases como castigo, no como ayuda.
En esos casos suele funcionar mejor recortar horas y trabajar el método de estudio: nuestra guía de la rutina de estudio de la vuelta al cole y la técnica Pomodoro son el mejor complemento gratuito de cualquier clase particular.
¿Y el precio de todo esto?
Depende de las horas y la modalidad, claro. En masqueclases trabajamos con bonos de 10 horas que se consumen al ritmo que cada familia decide, con los precios publicados por nivel y modalidad, online o a domicilio en Madrid. Para hacerte una idea rápida: el escenario más común (1,5 horas semanales de una asignatura de ESO) consume un bono en unas seis o siete semanas.
La mejor manera de acertar con las horas, en cualquier caso, no es una tabla: es contarle el caso a alguien que haya visto cientos. Para eso está nuestra asesora, que te propone horas, profesor y horario según el objetivo concreto, y ajustarlo después no cuesta nada.


