Casa Mingo
Sidrería centenaria con dos plantas y dos amplias terrazas: mesas corridas y ambiente de bullicio donde una familia con niños no desentona.

Casa Mingo lleva sirviendo pollo asado y sidra casera desde 1888, en una antigua nave junto al Paseo de la Florida reconvertida en sidrería. Sus dos plantas y sus dos grandes terrazas hacen que quepa cualquier grupo, y el ambiente de mesas de madera corridas hace que unos niños con ganas de moverse o hablar alto no llamen la atención entre el resto de comensales.
El truco práctico es ir pronto o fuera de la hora punta: las terrazas se llenan rápido los fines de semana, y para grupos numerosos conviene avisar con antelación. La carta es corta y sencilla (pollo asado, entremeses, sidra), los platos llegan rápido y los precios son razonables para lo que es, algo de agradecer cuando hay peques con hambre y poca paciencia para esperar.
Queda a un paseo corto de la Casa de Campo y del teleférico, así que combina bien con un plan de tarde en esa zona: comer o merendar en la terraza y seguir la jornada sin coger el coche.
Más planes como este
